Mapa global de visitantes

Mapa de visitantes

viernes, 20 de enero de 2012

Nazca • Nazca/ Estación de sombra/ En vivo


Si el rock en oposición (R.I.O.) nació originalmente en el centro de Europa, principalmente, como una respuesta militante (véanse los casos en específico de Stormy Six y Area en Italia) frente a los valores burgueses de comodidad y estabilidad por parte de un grupo de músicos que desacralizaba los valores en uso a través de la sátira, la exploración, la improvisación jazzeada o jazzística, y el movimiento avant-garde, en México (y muy probablemente los escasísimos ejemplos en Latinoamérica) el rock en oposición nació no sólo descontextualizado del todo, sino que en cierto sentido, incluso emasculado de sus valores originales, enfocándose únicamente en el aspecto más exterior, el del sonido y las atmósferas, algo no muy distinto de lo que hoy en día, y desde hace años, hacen grupos como Oasis y Lenny Kravitz con la música sesentera y setentera, vaciándola de todo elemento crítico, explorativo e innovador, dejando sólo el cascarón vacío de la sonoridad. Exactamente eso es lo que uno puede escuchar no sólo en el caso de Nazca, sino en prácticamente todos los casos de rock en oposición mexicano (Decibel, Cabezas de cera, Erehia, y 1870), por no mencionar incluso el propio rock progresivo mexicano. En todos estos casos, los cuales podrían multiplicarse a placer, el interés no estaba en una evolución orgánica a partir del propio desarrollo del rock nacional, sino a partir de querer ser, tocar y sonar como sonaban los grupos europeos, ingleses principalmente.

El rock en oposición mexicano, no menos que el rock progresivo, no fue la respuesta a ningún planteamiento estético, filosófico o cultural relacionado con los movimientos musicales populares, y prácticamente ningún músico de estos géneros pertenecía a alguna clase social que no fuese, en los hechos, de origen burguesa, por lo que la crítica a la burguesía musical era realmente inexistente, una contradicción total de fondo, y una traición al movimiento del R.I.O. original, pues además, ni siquiera había sentido del humor o intentos de realizar alguna sátira. Casi como autómatas los músicos se dedicaron a tocar y a tartar de sonar como sonaban sus héroes allende el mar, sin cuestionarse nunca, ni por equivocación. por qué hacían lo que hacían, generando algo que en Europa no existía: sectas musicales. En efecto, como si de iluminados se tratara, la mayoría de los rockeros de la escena progresiva no sólo eran de clase media, con estudios musicales, que no fueron sin embargo capaces de generar una escena acorde a su orgen burgués; por el contrario, tocaban en los mismos hoyos funkies en donde tocaban muchos otros grupos a los cuales ellos despreciaban con olímpico desdén, como si fueran mejores, y su desdén a lo comercial era más una pose que el resultado de una comprensión del mundo musical en el que se movían.

Nazca surgió cuando el rock en oposición de Art Zoyd tenía al menos tres lustros de existir y el de Univers Zéro un poco más de un lustro, pero las relaciones con su público y el origen de su múisica eran totalmente distintos. Mientras que Art Zoyd surgió de un proceso dialéctico de crítica y exploración de las posibilidades expresivas no sólo de la música de vanguardia sino de sus relaciones con otras artes escénicas, como la danza y el cine, el caso del grupo mexicano surgió de un deseo similar al que movió a los integrantes de Nuevo México, en los albores de los años setenta, a tocar un muy pobre y estático rock semi- o proto-progresivo que no era sino un débil intento por emular a los grupos ingleses de aquella época.

Descontextualizado por completo, sin ideas propias, más que las puras musicales, y con una capacidad instrumental y una técnica interpretativa digna de encomio, Nazca fue, y sigue siendo, un caso único en la historia del rock en oposición de cascarón mexicano, ese que es pura cáscara sin contenido, pues sonaban casi exactamente igual que Art Zoyd, pero no tenían realmente nada que ver con el auténtico movimiento del rock en oposición, y sus ideas se basaban únicamente en el deseo de sonar-como, de parecerse lo más posible a sus héroes. No fue el suyo un caso aislado, y al revisar los pocos grupos experimentales en el ámbito del rock progresivo mexicano es bastante fácil detectar todas estas fuentes de inspiración, pero alejados realmente de una noción de música surgida al calor de desarrollos socio-musicales y más bien concentrados en repetir esquemas desde la lejanía y la comodidad que una vida burguesa podía darles para adquirir discos que eran sumamente difíciles de conseguir, todos ellos importados y por tanto costosos, y dedicar el tiempo necesario para estudiarlos y buscar la manera de sonar lo más parecido posible. No había nada de evolución ni desarrollo en lo que hacían, sino un simple copy and paste de elementos ajenos a una tradición musical que desde su surgimiento, con figuras como Enrique Guzmán, César Costa, los Teen Tops, y una larguísima cauda de grupos de rock fresa desde los años cincuenta y sesenta, se dedicaron a hacer covers de las canciones de éxito que provenían de Estados Unidos, mostrando así su origen espurio y escasamente propositivo.

En el fondo, no había mucha, por no decir ninguna diferencia entre aquellos músicos que tocaban covers en los cincuenta y sesenta, y estos supuestamente vanguardistas músicos de la escena progresiva tardía en México: todos eran burgueses, salidos de las filas de una clase media que les proporcionaba la comodidad de tocar extravagancias cuyos resultados eran nulos tanto en lo musical como en lo social.

Nazca fue una leyenda en México, y sus escasos conciertos despertaban el interés de una pequeñísima cauda de seguidores que a duras penas podían llenar algún auditorio. Yo recuerdo haber acudido a un concierto que dieron en el Teatro del Bosque, y uno de sus últimos y más exitosos conciertos fue en un Festival Internacional Cervantino, del cual no existe grabación ni testimonio alguno. Si señalo estos aspectos de manera crítica, podría incluso decirse que dialéctica, en cuanto al contexto en que surgió el grupo y en general el movimiento del rock progresivo en México es porque justamente estos son elementos que suelen estar ausentes en las valoraciones sobre el rock en nuestro país (y muy probablemente en la de cualquiera de nuestros países latinoamericanos), y convendría que los amigos de la página, más allá de lo fascinante que es este género del rock en oposición/chamber rock, y en particular si ya pudieron escuchar a los grupos belgas que dieron origen al mexicano Nazca, no pierdan de vista una perspectiva más amplia, crítica, dialéctica, con respecto a lo que a veces llamamos la originalida de rock latinoamericano.

Nazca: Tres discos

Nazca (1985) 35 minutos
Estación de sombra (1986) 38 minutos
En vivo (1988) 32 minutos

Alejandro Sánchez - violín
Cuauhtémoc Novelo - percusiones
Carlo Nicolau - piano
Carlos Ruiz - fagot
Jorge Gaitán - bajo, viola

1 comentario: